Cuando una relación se acaba, tanto los protagonistas como los espectadores se preguntan: qué cambió? qué pasó? qué provocó el paso del amor al odio no-amor?
Los defectos y los errores están ahí, siempre han estado ahí, pero depende de cómo se mire (o de cómo se quiera mirar) se ven o no.
Directamente proporcional a las ganas de enamorarnos e inversamente proporcional a las ganas de estar a solas, transformamos los defectos (a veces insalvables) en virtudes. El problema es que sólo lo puede ver así quien quiere ver así. Para los demás las cosas están muy claras y se muestran tal y como son. Pero nadie se atreve a decir nada, incluso los amigos más amigos, la familia más cercana...NADIE. Por qué? Intenta explicarle a una persona ciega de qué color es una pompa de jabón a contraluz. Difícil, eh?
Y es tal que así como somos capaces de ver...
la hombría en el machismo,
la asertividad en la tozudez,
la inteligencia en la capacidad para engañar,
el carácter en la vehemencia,
el amor en los celos,
la necesidad de cariño en la necesidad de sexo,
y un largo etcétera que seguiría si no fuese porque mi teclado no es impermeable y una no es de piedra.
(La foto es del fotógrafo Thomas Czarnecki, quien inmortalizó un final alternativo para las princesas Disney.)
El despertar es duro, llega de puntillas, le asoman los pies debajo de la puerta y un buen día pega un portazo y no hay lugar a negociaciones. Ya no hay pena ni lástima, ni tampoco duda, pero si la sensación de haber sido estafados, de que nos han vendido gato por liebre (en realidad cogimos un gato y le plantamos unas orejas y una colita de pompón).
Los meses, los años al lado de alguien que no es lo que es no se recuperan, se fueron, se perdieron y no volverán. Pero ahora es mucho más difícil (que no imposible) que vuelva a pasar. Nos llevamos lo aprendido y los muebles, la experiencia y el gato, el recuerdo y las plantas.
No fue su culpa, se mostró tal y como era, fue insensiblemente sincero. La culpa el error, fue mio.
Mi error, como dice Joaquín Sabina, fue vestir de azul a un príncipe gris.

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