jueves, 21 de marzo de 2013

Love the way you fly

Os habeis fijado cómo en los aeropuertos las personas creamos constantemente formas para encontrarnos?? (carteles con nombres de pasajeros, una letra en el aparcamiento, indicaciones, flechas...) pero aún así, es inevitable el desencuentro. Y lo sabemos. Lo sabemos de antemano, pero de todas formas lo intentamos... "quedamos en la entrada donde la escultura de Botero, pero si eso estate atenta al movil". Lo sabemos, será un fracaso todo intento de coincidencia, por muy exactas que sean las indicaciones, pues somos muy impredescibles: salimos por otra puerta, nos equivocamos de dirección, preguntamos a la persona menos indicada, malinterpretamos señales ambiguas, el vuelo se retrasa...
Debería ser frustrante y una buena razón para no quedar, para no intentarlo. Pero no. Aún sabiendo del fracaso, lo hacemos.



Es más o menos lo que pasa en las relaciones que no llegan a nada antes de empezar. Sabes que no va a funcionar, tienes más dudas que razones, pero aún así, por muy racional que quieras ser, por muchas pistas que des, aunque avises de antemano de los obstáculos...lo haces, lo intentas, te la juegas. POR QUÉ??? No lo se.. es la primera vez que no se qué decir (milagro! diría mi padre).

Mis esfuerzos por racionalizar el amor han sido en vano, pues he caído en el envenenamiento, en la toxicidad, en la borrachera. Bajé la guardia, me dejé llevar y perdí.

Me siento traicionada porque me prometí a mí misma que no lo haría, que estaría alerta: un paso después del otro y mira dos veces antes de cruzar.

Espero que sea suficiente escarmiento. No se me ocurre ningún chascarrillo.

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