lunes, 8 de abril de 2013

En los ojos del que mira

"La belleza está en los ojos del que mira" - Francis Bacon (1561 – 1626). No se si la belleza sólo o también la percepción de cómo son las personas.
Este pasado Domingo me reencontré con alguien que hacía diez (diez!!) años que no veía (ni sabia nada de él). Jaime. Amigo de un amigo. Ese amigo de amigo que cuando te lo presentan piensas: "mierda! me gusta más este!". Y es que en su momento yo era un pimpollo, y entre nosotros había la diferencia de edad justa para que yo me encandilara: 2 años. Que de los 30 a los 32 no se notan pero de los 17 a los 19 es un abismo! un chico alto, de complexión media (pero que como yo pesaba 45kg me parecía enorme) que con su alarde de libertad me volvía loca. Trabajaba a jornada completa, no estudiaba, por lo que tenia moto y coche y mucha libertad económica y social. No bailaba, se tomaba su copa en la barra con cara de serio y a mi me daba un síncope amoroso! (con lo sexys que me parecen hoy en día los hombres que bailan).





Todo empezó la semana pasada, cuando estaba yo en Madrid por trabajo y me encontré en mi móvil un mensaje suyo via whatsapp (cómo no). El mensaje era un piropo sobre mi foto de perfil al que contesté con un sonrojado y quinceañero "jeje graciaaaaaaaasss". Al principio creía que se habría equivocado, pero no. Le hacía mucha ilusión hablarme después de 10 años. La conversación avanzaba y a mi me entraban las ganas de verle exponencialmente. Era una mezcla de curiosidad, fé en el destino, desconcierto, ilusión, desesperación porque con Santi la cosa fue peor que mal...
Empecé a sospechar que mi ilusión era precipitada cuando escribió "valneario". Duele ,ehhh??!!

Al fin llegó el domingo y quedamos, en la puerta del bar de pié, fisicamente le vi igual que hace diez años, pero a la vez tan diferente que no daba crédito.
La conversación fue de lo más intrascendente. Sentí en todo momento que el timón lo llevaba yo y que mi vida había dado tantos giros como estancada se había quedado la suya. Seguía trabajando en el mismo lugar, viviendo en el mismo lugar, hablando igual, pensando igual, cometiendo los mismos atentados contra el castellano (un idioma loable, lo hable quien lo hable.- L. Piedrahita-)... Me di cuenta que en determinado momento o visto de determinado ángulo, alguien puede parecer maravilloso e incluso indispensable, irremplazable. Pero el tiempo nos aclara la vista, la experiencia corrige las dioptrías, la madurez hace más nítida la imágen.


Sinceramente: lo recordaba más alto, más interesante, más listo, más guapo. Lo miraba con otros ojos, unos ojos desentrenados, vírgenes, ignorantes, fáciles de complacer... me alegra que mis ojos hayan crecido y madurado, que sean críticos y sabios.

Espero que sigan así. Por mi bien. Aunque me cueste unas cuantas patas de gallo...Algún día Santi será igual de prescindible, lo sé.

2 comentarios:

  1. marramiau!! quien eraaa? xd

    Muy guay: Ese amigo de amigo que cuando te lo presentan piensas: "mierda! me gusta más este!".

    jajajaj

    soy pitimilimailén

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  2. hola Pitimilamailén!! la identidad de los personajes del blog está protegida por pseudonimos ;) jaja

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